Las principales empresas tecnológicas que apuestan por la inteligencia artificial (IA) están enfrentando costos significativamente altos, particularmente en aplicaciones que requieren razonamiento complejo. Inicialmente enfocadas en la experimentación, ahora priorizan el análisis de la rentabilidad de sus inversiones en IA. Este cambio se centra en la "tokenómica", es decir, en la evaluación detallada del retorno de la inversión para cada gasto en IA. Las compañías buscan optimizar el uso de recursos y justificar el elevado costo de la tecnología. La presión por demostrar valor se intensifica a medida que la IA se implementa en más áreas de negocio. Se espera que este enfoque lleve a una mayor eficiencia y a una mejor comprensión de los beneficios reales de la IA. El análisis de costos podría influir en futuras estrategias de inversión en el sector.