La creciente adopción de inteligencia artificial (IA) en las empresas plantea interrogantes sobre el futuro de las condiciones laborales. En Rumanía, trabajadores con años de experiencia se enfrentan a la posibilidad de que sus datos de nómina, evaluaciones de desempeño, permisos y registros de asistencia se integren en nuevos sistemas gestionados por IA tras la compra de esta tecnología por parte de sus empleadores. Esta transición implica la consolidación de información previamente dispersa en múltiples plataformas internas. La preocupación radica en cómo estos cambios impactarán la privacidad de los datos de los empleados y la transparencia en los procesos de gestión de recursos humanos. Se anticipa una reevaluación de las políticas internas para adaptarse a las nuevas capacidades de la IA. La situación plantea la necesidad de un debate sobre la regulación del uso de la IA en el ámbito laboral y la protección de los derechos de los trabajadores.