Comunidades africanas han desarrollado durante décadas estrategias efectivas para enfrentar el calor extremo. Estas soluciones prácticas y probadas ofrecen valiosas lecciones para Europa, que enfrenta cada vez más olas de calor intensas. Expertos señalan que el conocimiento tradicional africano, adaptado a climas áridos y semiáridos, puede complementar las tecnologías occidentales. La adaptación a largo plazo requiere aprender de aquellos que han vivido con estos desafíos por generaciones. Ignorar este valioso recurso implicaría perder una oportunidad crucial para mitigar los efectos del cambio climático. Este enfoque colaborativo podría fortalecer la resiliencia climática global. Esto destaca la importancia de la cooperación Sur-Sur para abordar la crisis climática.