Un fósil de bebé de 6.000 años encontrado en los Dolomitas italianos ha revelado evidencia de una antigua práctica obstétrica. Investigadores descubrieron una fractura perimortem en un hueso del bebé, lo que sugiere que se realizó una maniobra para facilitar el parto. Este hallazgo demuestra que el parto no siempre fue un evento solitario en el Neolítico, como se creía anteriormente. La fractura indica una intervención intencionada, posiblemente una rotación del feto, para aliviar el proceso de nacimiento. El descubrimiento es la evidencia más antigua conocida de asistencia obstétrica. Este avance en la comprensión de las prácticas prehistóricas desafía las nociones previas sobre el cuidado de la salud reproductiva en las primeras comunidades humanas. El estudio proporciona una ventana fascinante a las habilidades y el conocimiento médico de nuestros antepasados.