Los ciudadanos canadienses sufren pérdidas anuales de cientos de millones de dólares a causa del fraude bancario, y a menudo, son ellos mismos quienes deben asumir los costos. Clientes de bancos importantes como TD, Royal Bank, Scotiabank, CIBC y el Banco de Montreal están pidiendo a Ottawa que aumente la responsabilidad de los bancos en relación con las pérdidas por fraude. Estas víctimas argumentan que las instituciones financieras deberían ser más responsables de proteger a sus clientes y cubrir las pérdidas cuando se comete un fraude. La solicitud se centra en una mayor rendición de cuentas por parte de los bancos, quienes hasta ahora han tenido una responsabilidad limitada en estos casos. Se espera que esta presión a Ottawa impulse cambios en las regulaciones financieras y proteja mejor a los consumidores en Canadá. El debate se enfoca en la necesidad de equilibrar la responsabilidad entre el banco y el cliente en casos de fraude.