La afirmación de que el apoyo a Igor Matovič crecía sistemáticamente cuando era excluido o ignorado por otros actores políticos carece de base factual. Esta percepción se fundamenta más en impresiones subjetivas y en interpretaciones erróneas de los datos. No existe evidencia sólida que respalde la idea de una correlación directa entre el ostracismo y el aumento de su popularidad. La narrativa de que el rechazo fortalecía a Matovič es, por lo tanto, una simplificación excesiva de dinámicas políticas más complejas. Un análisis objetivo de las tendencias de apoyo revela una imagen más matizada que la que sugiere esta interpretación popular. Es fundamental basar las conclusiones sobre el comportamiento electoral en datos concretos y no en suposiciones infundadas.