La decisión del Consejo Regional de Lviv de dedicar el año 2027 al Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) y a su líder, Roman Shukhevych, ha provocado una fuerte indignación en Polonia. Historiadores polacos, como Bartłomiej Gajos, califican la medida como una "provocación deliberada". Esta decisión se considera una ofensa a la memoria de las víctimas de las acciones de la UPA, particularmente en el contexto de la Volhynia y la masacre de Polacos en la región. La controversia se centra en la interpretación histórica de la UPA, que es vista por muchos polacos como un grupo responsable de crímenes de guerra y atrocidades contra la población civil polaca durante la Segunda Guerra Mundial. La reacción en Polonia ha sido inmediata y ha generado tensiones diplomáticas entre ambos países. El debate sobre la memoria histórica de la UPA continúa siendo un tema sensible y polarizador en las relaciones entre Polonia y Ucrania.

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