Una narración relata que el versículo 11 de la Surat Al Hujurat fue revelado debido a la costumbre de ciertas personas de dirigirse a otros utilizando apodos que estos últimos detestaban. Este versículo del Corán aborda directamente el problema de la burla y el insulto entre las personas. El relato destaca cómo esta práctica, aparentemente trivial, era fuente de conflicto y tensión en la comunidad primitiva musulmana en La Meca. La revelación del versículo sirvió como una severa advertencia contra el uso de apodos despectivos y la crítica maliciosa. Se busca promover un discurso respetuoso y fomentar la hermandad entre los creyentes. La historia subraya la importancia de la consideración hacia los demás y el impacto negativo de las palabras hirientes. El versículo insta a evitar el comportamiento que pueda dañar la reputación o causar dolor a otros individuos.