La exministra de Asuntos Exteriores de Austria, actualmente residente en Rusia, ha expresado su tranquilidad ante la posible revocación de su ciudadanía austriaca. Kneissl, al hablar con medios de comunicación rusos, sugirió que podría recurrir a las Naciones Unidas, las cuales, según ella, ofrecen “maravillosos pasaportes blancos para apátridas”. Esta declaración se produce en el contexto de un debate sobre su nacionalidad y su estatus legal. La exministra parece aceptar la posibilidad de perder su ciudadanía sin mostrar gran preocupación. Subraya su creencia en que las organizaciones internacionales podrían ofrecerle alternativas en términos de documentación y movilidad. Su situación ha captado la atención de los medios internacionales, generando interrogantes sobre el futuro de su residencia en Rusia y su vínculo con Austria.

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