En ocasiones, comer sano se vuelve un desafío debido a limitaciones económicas. Muchas personas se encuentran en la situación de salir de casa sin el dinero necesario para comprar el almuerzo. Esta dificultad puede surgir cuando el presupuesto debe durar hasta el final de la semana, o cuando gastos prioritarios como transporte, colegiatura, alquiler, medicamentos o facturas inesperadas deben cubrirse primero. Incluso si hay algunos alimentos disponibles en casa, puede haber poca o ninguna cantidad restante para gastar en comidas fuera de casa. Esta realidad afecta la capacidad de las personas para nutrirse adecuadamente y mantener una dieta equilibrada. Enfrentar estas circunstancias requiere creatividad y planificación para encontrar opciones nutritivas asequibles, o recurrir a recursos comunitarios para obtener apoyo alimentario.