Las encuestas en Alberta, provincia rica en petróleo de Canadá, indican consistentemente que la mayoría de los votantes se oponen a la secesión del país. A pesar de esto, un movimiento separatista significativo está en marcha, y se espera que continúe incluso si la votación resulta en una derrota para sus partidarios. La votación actual se centra en la posibilidad de que Alberta se separe de Canadá, un tema de debate político considerable. Aunque las probabilidades favorecen que Alberta permanezca dentro de Canadá, la fuerza del sentimiento separatista sugiere que la cuestión no desaparecerá fácilmente. La decisión de los votantes en Alberta tendrá implicaciones importantes para el futuro político y económico de Canadá. El resultado de esta votación podría reconfigurar la dinámica federal entre Alberta y el gobierno central en Ottawa.