El tenista alemán Alexander Zverev responsabilizó un mal funcionamiento de su sensor de glucosa por su derrota en semifinales del torneo de Halle ante Taylor Fritz. Zverev explicó que el dispositivo indicó niveles altos de glucosa cuando en realidad eran bajos, lo que le llevó a inyectarse una dosis excesiva de insulina. Esta acción provocó una hipoglucemia durante el partido, afectando significativamente su rendimiento físico y concentración. El jugador alemán reconoció sentirse desorientado y débil en la cancha debido a la situación. Zverev lamentó el error del sensor, ya que considera que el incidente influyó directamente en el resultado del encuentro. El incidente ha generado debate sobre la fiabilidad de estos dispositivos en situaciones de alto rendimiento deportivo.