Migrantes climáticos en Zimbabwe, desplazados por sequías que devastaron sus tierras de origen, temen ser desalojados mientras las autoridades intensifican una campaña de represión. Estos individuos se establecieron en las fértiles Tierras Altas Orientales del país buscando oportunidades agrícolas. La situación se agrava con el aumento de las acciones gubernamentales contra los asentamientos informales. Organizaciones de derechos humanos expresan preocupación por el destino de estas poblaciones vulnerables. El gobierno no ha emitido una declaración oficial sobre las razones detrás de la intensificación de los desalojos. La falta de alternativas habitacionales y apoyo para estos migrantes climáticos plantea una crisis humanitaria potencial. La comunidad internacional observa la situación con inquietud.