El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, emitió un ultimátum al mandatario bielorruso, Aleksandr Lukašenko, relacionado con el apoyo de Minsk a los ataques rusos con drones. Tras la advertencia, los sistemas en Bielorrusia utilizados para guiar estos ataques han dejado de funcionar. El Kremlin ha acusado a Kiev de agresión como respuesta a esta situación. Se ha anunciado una reunión inminente entre los presidentes ruso, Vladímir Putin, y bielorruso, Aleksandr Lukašenko, para abordar las tensiones. La desactivación de estos sistemas sugiere una posible concesión por parte de Bielorrusia ante la presión ejercida por Ucrania. Este desarrollo podría impactar en la estrategia militar rusa en la región.