El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, realizó una visita a Serbia, un aliado tradicional de Rusia, en una movida inesperada que busca ampliar el apoyo internacional a Ucrania. Un alto funcionario ucraniano calificó la visita como "una bofetada para los rusos", destacando el simbolismo de la acción. Zelenski busca dialogar con las autoridades serbias y estrechar lazos a pesar de la cercanía de Belgrado con Moscú. La visita se produce en un momento crítico en el conflicto con Rusia, donde Ucrania busca consolidar alianzas. Se espera que las conversaciones se centren en la cooperación bilateral y el apoyo a la integridad territorial de Ucrania. La visita subraya el esfuerzo de Kiev por evitar el aislamiento diplomático y diversificar sus relaciones con otros países. Es un acto de diplomacia importante en el contexto de la guerra actual.