El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó a Bielorrusia de instalar equipos a lo largo de la frontera que estarían corrigiendo el fuego contra la población ucraniana. Zelenski exigió al presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, que retire estas instalaciones si no desea una escalada del conflicto. El mandatario ucraniano le dio a Lukashenko un plazo de una semana para cumplir con esta demanda. Zelenski advirtió que, de no ser así, Ucrania tomará medidas para neutralizar la amenaza por su cuenta. La declaración sugiere una creciente tensión entre ambos países y una posible acción ucraniana en territorio bielorruso. Esta advertencia se produce en un contexto de continuos enfrentamientos en la región y acusaciones mutuas de hostilidades. La situación plantea interrogantes sobre la posible implicación directa de Bielorrusia en el conflicto.