La planta de Zaporizhzhia, ubicada en territorio ocupado, ha dejado de depender de la energía diésel después de casi tres semanas. Este cambio fue calificado como crucial por el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) para evitar un posible accidente. El uso prolongado de generadores diésel representaba un riesgo significativo para la seguridad de la planta. La transición representa una mejora en la situación de seguridad, aunque la preocupación persiste debido al conflicto en curso. La planta de Zaporizhzhia continúa siendo objeto de intensa supervisión internacional y nacional. Se espera que este desarrollo alivie algunas de las tensiones inmediatas en la instalación.

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