La central nuclear de Zaporiyia, ubicada en el sur de Ucrania y actualmente bajo control ruso, sufrió su décimonoveno corte de energía en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania. El suministro eléctrico se interrumpió, generando preocupación por la seguridad de la planta y el riesgo de una posible fuga de material radiactivo. Afortunadamente, la energía fue restablecida después de tres días, gracias a las labores de reparación. Estos incidentes reiteran la vulnerabilidad de la central, que ha sido objeto de ataques repetidos durante el conflicto. La comunidad internacional ha expresado su inquietud por la situación, instando a garantizar la seguridad de la planta y prevenir un desastre nuclear. La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) continúa monitoreando la situación de cerca.
