La central nuclear de Zaporiyia, en Ucrania, bajo control ruso, ha experimentado su vigésimo primer corte de energía externa. Este incidente, reportado por la agencia de noticias Yonhap, aumenta la preocupación por la seguridad de la planta. La pérdida de energía externa obliga a la central a depender de generadores diésel de emergencia para mantener la refrigeración del reactor y prevenir un posible accidente nuclear. La situación se complica aún más por los continuos combates en la región. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha expresado reiteradamente su inquietud por la seguridad de la central y la necesidad de establecer una zona de protección nuclear. Este último corte de energía subraya la urgente necesidad de una solución diplomática para garantizar la seguridad de la planta y la región circundante.