La central nuclear de Zaporizhzhia, controlada por Rusia, sufrió este 20 de junio su vigésima interrupción del suministro eléctrico externo desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Este corte de energía aumenta la preocupación por la seguridad de la planta, ya que depende de la electricidad para enfriar el reactor y prevenir un posible accidente nuclear. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha expresado reiteradamente su inquietud por la situación en la planta. Aunque los generadores de emergencia están operativos, su capacidad es limitada y su uso prolongado podría comprometer la seguridad a largo plazo. La falta de suministro eléctrico externo dificulta las labores de mantenimiento y monitoreo de la planta. Esta nueva interrupción subraya la vulnerabilidad de la central en medio del conflicto bélico.