El reconocido Sheikh Yusuf Qardhawi afirma que la práctica del Zakat, un pilar fundamental del Islam, trasciende la mera purificación de bienes materiales. Según el clérigo, el Zakat no solo limpia la riqueza de quien lo paga, sino que también purifica el corazón de quien lo recibe. Qardhawi destaca que esta práctica religiosa tiene el poder de erradicar enfermedades espirituales peligrosas como la envidia y el rencor. Al redistribuir la riqueza, el Zakat protege a los más necesitados de caer en la miseria y sus consecuencias. Se considera, por tanto, un mecanismo esencial para la cohesión social y el bienestar colectivo dentro de la comunidad musulmana. La práctica fomenta la solidaridad y la empatía, contribuyendo a una sociedad más justa y equitativa.