Contrario a la creencia popular, los jóvenes demuestran interés en la democracia, aunque su participación vaya más allá del acto de votar. Lo fundamental para ellos no es únicamente ejercer su derecho al sufragio, sino sentir que sus propuestas e ideas son realmente consideradas. Este artículo de La Silla Vacía destaca que la verdadera demanda juvenil reside en la necesidad de tener “agencia”, es decir, la capacidad de influir en las decisiones políticas y sociales que les afectan directamente. La participación activa no se limita a las urnas, sino que se extiende a la búsqueda de espacios donde sus voces sean valoradas. Se busca una democracia más inclusiva y receptiva a las inquietudes de las nuevas generaciones. El desafío reside en transformar el interés en una influencia real y tangible en el ámbito público.

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