Los jóvenes votantes, incluso con altos niveles de educación, mostrarán cinismo y podrían abstenerse si la confianza en el sistema político disminuye. La falta de confianza se presenta como un factor determinante en su participación electoral, superando el impacto de su nivel de alfabetización. Este fenómeno sugiere que la educación por sí sola no garantiza la participación cívica. La desconfianza puede llevar al desencanto y a la desvinculación de los jóvenes con el proceso democrático. Expertos señalan que reconstruir la confianza es crucial para asegurar la participación de este segmento de la población. La apatía resultante podría tener consecuencias significativas en los resultados electorales y la estabilidad política a largo plazo. Se enfatiza la necesidad de abordar las causas subyacentes de esta desconfianza para fomentar una participación más activa y comprometida.
