Millones de yemeníes se manifestaron en Sanaa y otras ciudades del país en una gran movilización. La protesta fue una respuesta al supuesto insulto del presidente estadounidense Donald Trump a lugares sagrados del Islam. Los manifestantes también expresaron su apoyo a Irán y a Hezbollah por lo que describieron como una victoria histórica. La movilización se realizó en un contexto de tensiones regionales y conflictos en Yemen. Los participantes corearon consignas en favor de la resistencia y en contra de la intervención extranjera. El evento demuestra el fuerte sentimiento anti-estadounidense y pro-iraní presente en sectores de la población yemení. No se reportaron incidentes violentos durante la manifestación.