Activistas por la paz japoneses y legisladores surcoreanos expresaron su fuerte oposición y pesar este sábado por una ofrenda monetaria y las visitas de políticos japoneses al Santuario Yasukuni. Este santuario es considerado un símbolo del militarismo japonés y su agresión durante la guerra. Las visitas coinciden con el 81 aniversario de la rendición incondicional de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Críticos argumentan que el santuario honra a criminales de guerra condenados, lo que aviva tensiones regionales. El gobierno surcoreano condenó las acciones, considerándolas una glorificación del pasado bélico de Japón. Este incidente reaviva el debate sobre la memoria histórica y las relaciones bilaterales entre ambos países. Las visitas al santuario continúan siendo una fuente constante de fricción diplomática en el este de Asia.

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