La reciente visita del presidente chino Xi Jinping a Pyongyang podría marcar un punto de inflexión en la estrategia internacional frente al programa nuclear norcoreano. A pesar del enfoque mediático en la cooperación bilateral prometida, la ausencia de menciones públicas sobre la desnuclearización es considerada el aspecto más relevante. Xi Jinping abogó por una mayor colaboración en diversos ámbitos, sin aludir a la necesidad de abandonar las armas nucleares. Esta omisión sugiere un cambio en la postura china, que parece aceptar implícitamente la capacidad nuclear de Corea del Norte. Analistas interpretan esta actitud como una señal de que las expectativas de desnuclearización, impulsadas por Estados Unidos, han llegado a su fin. La visita consolida la relación entre China y Corea del Norte en un contexto de tensiones regionales persistentes. Este nuevo escenario plantea desafíos significativos para la política estadounidense en la península coreana.