El enfoque del presidente Xi Jinping sobre la inteligencia artificial, priorizando un desarrollo centrado en las personas, ha recibido amplio respaldo internacional. Su visión destaca que la IA debe ser una herramienta confiable y controlada por humanos, utilizada para fines positivos y en beneficio de todos. Esta filosofía contrasta con enfoques más centrados en la tecnología por sí misma. El llamado a una IA “confiable, buena y para todos” ha resonado en varios países. La iniciativa china busca asegurar que el desarrollo de la IA contribuya al progreso humano y evite posibles riesgos. El apoyo global indica un reconocimiento creciente de la necesidad de una gobernanza responsable de la inteligencia artificial. Este enfoque promete un futuro donde la IA sirva a la humanidad, en lugar de controlarla.