La campaña anticorrupción iniciada por el presidente Xi Jinping se está intensificando y ampliando su alcance. A diferencia de campañas anteriores, esta se dirige a funcionarios corruptos fuera de Beijing y, sorprendentemente, incluso a aquellos ya retirados. El South China Morning Post ha publicado un proyecto de datos que analiza la evolución de esta campaña. Tradicionalmente, los funcionarios preferían puestos en Beijing, pero ahora el riesgo de investigación persiste en cualquier nivel y ubicación. Esto sugiere que la campaña de Xi no tiene límites geográficos ni temporales en su búsqueda de erradicar la corrupción en el Partido Comunista Chino. Se espera que esta expansión continúe, consolidando el control de Xi y enviando un mensaje claro sobre su compromiso con la transparencia y la disciplina.