La reciente cumbre entre Xi Jinping y Donald Trump en Pekín se caracterizó por un protocolo inusual. A diferencia de otros líderes considerados aliados estratégicos, como Vladímir Putin y Kim Jong-un, a Trump no se le recibió en el aeropuerto. Este gesto diplomático, reservado para socios de primer nivel, sugiere una señal de la postura china hacia la administración estadounidense. La ceremonia oficial de bienvenida, aunque formal, fue diseñada para reflejar esta diferenciación. Analistas interpretan la recepción como una indicación de las tensiones existentes en la relación bilateral. La cumbre se centra en temas de comercio y geopolítica, con expectativas moderadas de avances significativos. El evento ha generado atención mediática por las implicaciones simbólicas del protocolo empleado.
