El presidente chino Xi Jinping planea llevar una importante delegación de directores ejecutivos en su próximo viaje a Estados Unidos, un movimiento inusual dado su historial de viajes. Esta iniciativa representa un esfuerzo por fortalecer las relaciones económicas a pesar de las tensiones geopolíticas. La decisión es significativa considerando que muchos ejecutivos perdieron favor con Beijing tras las recientes y severas regulaciones sobre los sectores tecnológico, educativo y de bienes raíces. Se espera que la delegación incluya líderes de grandes corporaciones chinas. El viaje busca proyectar una imagen de estabilidad y confianza para la inversión estadounidense. La presencia de estos ejecutivos podría señalar un cambio en la postura del gobierno chino hacia el sector privado.