El calentamiento global ha superado el umbral crítico de 1.5°C, marcando un punto de inflexión en el cambio climático. La magnitud del impacto futuro dependerá directamente de la velocidad con la que se reduzca la quema de combustibles fósiles a nivel mundial. Este aumento de temperatura ya está provocando eventos climáticos extremos más frecuentes e intensos en todo el mundo. Expertos advierten que cada décima de grado adicional de calentamiento agravará las consecuencias. La urgencia radica en implementar políticas y tecnologías que permitan una transición rápida hacia fuentes de energía renovable. La respuesta global a este desafío determinará el futuro del planeta y las generaciones venideras. La pregunta central ahora es: ¿qué acciones concretas se llevarán a cabo para mitigar estos efectos y construir un futuro sostenible?

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