Una fuerte tormenta eléctrica y aguacero provocó una interrupción de dos horas en un partido del Mundial 2026 que se disputaba en Norteamérica. Las autoridades habían advertido previamente sobre la posibilidad de afectaciones climáticas en el torneo. La tormenta incluyó intensos rayos y una fuerte lluvia, obligando a suspender temporalmente el juego por seguridad de los asistentes y jugadores. Aunque no se especificó qué partido se vio afectado, el incidente subraya los desafíos logísticos que presenta la organización de un evento de esta magnitud en una región propensa a fenómenos meteorológicos severos. Se espera que el partido se reanude una vez que las condiciones climáticas mejoren. Este suceso plantea interrogantes sobre los protocolos de seguridad y las medidas de contingencia ante posibles futuras interrupciones.
