La FIFA ha programado que los partidos finales de cada grupo en la fase de grupos del Mundial de 2026 se disputen al mismo tiempo. Esta decisión busca evitar posibles pactos o acomodos entre selecciones para determinar la clasificación a la siguiente fase. El antecedente histórico que motiva esta medida es el conocido “Pacto de Gijón” ocurrido en el Mundial de 1982, donde Alemania Occidental y Austria obtuvieron un resultado que benefició a ambos equipos en detrimento de Argelia. La simultaneidad asegura que todos los equipos tengan igualdad de condiciones y dependan únicamente de su propio desempeño en el campo. Esta estrategia pretende garantizar la transparencia y la competitividad en la etapa crucial del torneo. La medida busca evitar controversias y asegurar un final de fase de grupos más justo y emocionante.