El debate sobre el rol de las individualidades en la consecución de un Mundial de Fútbol ha resurgido. La pregunta central es si la composición inicial del once titular es menos relevante que la fortaleza del conjunto en su totalidad. Expertos sugieren que, si bien jugadores clave pueden marcar diferencias, el éxito en un torneo largo como el Mundial depende más de la capacidad de la plantilla para adaptarse y rendir a lo largo de la competición. Los entrenadores se enfrentan al desafío de gestionar un grupo amplio y diverso, considerando la fatiga, las lesiones y las diferentes estrategias de juego del rival. La profundidad de la plantilla, por lo tanto, se considera un factor crucial para alcanzar la victoria final. Se enfatiza que un Mundial no se gana únicamente con un puñado de estrellas, sino con un equipo sólido y preparado para afrontar cualquier eventualidad.
