La Copa Mundial se ve empañada por denuncias de desigualdades previas al inicio de la competición. Equipos nacionales han enfrentado dificultades para obtener visas, lo que ha afectado su preparación y logística. Además, cambios repentinos en las sedes designadas y restricciones a la movilidad han complicado aún más su participación. Estas situaciones sugieren que algunos equipos parten con desventajas significativas en comparación con otros. Las denuncias resaltan la disparidad en el trato y los recursos disponibles para las diferentes selecciones. La situación plantea interrogantes sobre la equidad y la transparencia en la organización del torneo. Organizaciones y aficionados han expresado su preocupación por estas irregularidades, exigiendo soluciones para garantizar una competencia justa.