El Mundial está siendo sometido a un exhaustivo control antidopaje con cientos de pruebas realizadas. Paralelamente, la Agencia Mundial Antidopaje (Wada) mantiene una fuerte disputa con Estados Unidos. El origen del conflicto no se ha detallado públicamente, pero la tensión es evidente. Wada parece tener preparada una estrategia contundente en respuesta a las acciones de EEUU. Esta situación podría tener implicaciones significativas para el futuro de la lucha contra el dopaje a nivel global. La Wada no ha revelado detalles específicos sobre su "arma secreta", generando especulación sobre posibles sanciones o medidas disciplinarias. El conflicto amenaza con escalar y afectar la integridad de competiciones internacionales.