Paul, un pulpo que se hizo famoso durante el Mundial de Fútbol de 2010, recibió amenazas de muerte debido a sus precisas predicciones de los partidos de Alemania. El cefalópodo alcanzó notoriedad internacional al acertar consistentemente los resultados de los encuentros del equipo alemán en el torneo. Este éxito deportivo, sin embargo, provocó reacciones violentas por parte de aficionados decepcionados, especialmente de aquellos que veían a sus equipos derrotados por las selecciones que Paul "pronosticaba" como ganadoras. Las amenazas contra el animal generaron preocupación y debate sobre la irracionalidad de la pasión futbolística. El acuario donde vivía Paul reforzó su seguridad ante la creciente hostilidad. El caso del pulpo adivino se convirtió en un fenómeno mediático global, destacando la fascinación del público por las predicciones animales y la intensidad de las emociones en el fútbol. Su habilidad para "predecir" los resultados se basaba en la elección de comida entre dos recipientes marcados con las banderas de los equipos.