La creciente popularidad del calzado rosa entre los futbolistas en el Mundial se debe a factores relacionados con la calidad cinética y digital, así como a la confianza en sí mismos. La tendencia no es aleatoria, sino que responde a una estrategia que busca optimizar el rendimiento deportivo. Se vincula con la mejora de la percepción y la respuesta a estímulos en el campo de juego. Expertos sugieren que el color rosa podría influir positivamente en la seguridad y la autoestima de los jugadores. Esta elección de calzado se ha convertido en un fenómeno visible en la competición. La iniciativa busca conectar el bienestar psicológico con el desempeño físico en el deporte de alto nivel.
