Durante los himnos nacionales en el Mundial, los fotógrafos han tenido acceso privilegiado, acercándose considerablemente a los entrenadores. Esta práctica ha generado controversia y críticas por considerarse una intrusión en momentos íntimos y solemnes. Algunos detractores argumentan que la presencia de los fotógrafos interfiere con la concentración de los equipos y la solemnidad del evento. La FIFA ha defendido la medida como parte de su estrategia para ofrecer imágenes más dinámicas y cercanas a los aficionados. Sin embargo, la polémica continúa sobre los límites entre la cobertura mediática y el respeto a la privacidad de los participantes. La situación plantea un debate sobre el equilibrio entre el derecho a la información y el derecho a la intimidad en eventos deportivos de gran magnitud.