Durante el Mundial de Qatar, muchos jóvenes están aprovechando la alta demanda generada por el evento deportivo para obtener ingresos adicionales. En lugar de disfrutar de los partidos, estos jóvenes trabajan durante la noche en diversos empleos, impulsados por la actividad económica que el torneo ha provocado. Esta "jornada laboral especial" les permite capitalizar el interés global en el fútbol. Se observa un aumento en la búsqueda de trabajos nocturnos relacionados con el Mundial, desde servicios de entrega hasta asistencia en eventos. La iniciativa demuestra la capacidad de adaptación de los jóvenes para aprovechar oportunidades económicas inesperadas. Este fenómeno refleja también un contexto socioeconómico donde ingresos extra son bienvenidos. La fiebre mundialista se convierte así en una fuente de sustento para algunos.