México se prepara para recibir la Copa Mundial, con un despliegue de seguridad reforzado en las ciudades sede tras recientes amenazas relacionadas con la violencia de cárteles. La presidenta Sheinbaum ha asegurado que el evento se desarrollará de manera segura, a pesar de las tensiones existentes. Se anticipan tanto celebraciones masivas como protestas durante el torneo. Las autoridades han incrementado la presencia policial y militar para prevenir incidentes y garantizar la protección de aficionados y equipos. La preocupación por la seguridad surge en un contexto de creciente actividad de grupos criminales en algunas regiones del país. El gobierno busca proyectar una imagen de estabilidad y control ante la comunidad internacional. Se espera una alta afluencia de turistas y un impacto económico significativo durante el Mundial.