La ciudad de México se prepara para el partido inaugural del Mundial, con una notable afluencia de aficionados mexicanos y sudafricanos al Estadio Azteca. Sin embargo, la expectativa deportiva se ve atenuada por las protestas que tienen lugar en diversos puntos de la capital. Manifestantes, incluyendo maestros y familiares de víctimas del conflicto relacionado con el narcotráfico, buscan visibilizar sus demandas a nivel internacional aprovechando la cobertura mediática del evento. Las protestas buscan llamar la atención sobre problemáticas locales como la crisis educativa y la persistente violencia. Las autoridades han reforzado la seguridad en torno al estadio y en las zonas de manifestación. La coincidencia de ambos eventos genera un contraste entre la celebración deportiva y las tensiones sociales del país. Se espera que las protestas continúen durante el desarrollo del torneo.