La celebración del equipo nacional español tras ganar la Copa del Mundo terminó de forma inusual en una pequeña ciudad. Tras recibir un reconocimiento, los jugadores fueron recibidos con una lluvia de tomates, en un acto que sorprendió a todos. La motivación detrás de este lanzamiento masivo de tomates aún no está clara, generando confusión entre los presentes y en los medios. Se desconoce si la acción fue una muestra de entusiasmo descontrolado o una protesta. Las autoridades locales investigan el incidente para determinar las causas y posibles responsabilidades. El evento ha generado controversia, contrastando la euforia por la victoria con el peculiar recibimiento.