Miles de aficionados mexicanos intentaron acceder a la zona de fans instalada en el Zócalo, generando disturbios y enfrentamientos. El acceso se vio dificultado por las barreras metálicas colocadas previamente por las autoridades. Estas barreras, originalmente instaladas para impedir el acceso a maestros en protesta, complicaron la entrada al evento deportivo. La situación provocó empujones y altercados entre los asistentes que buscaban un lugar para ver los partidos del Mundial. Las autoridades no han emitido un comunicado oficial sobre heridos o detenidos. El incidente subraya los desafíos logísticos de gestionar grandes concentraciones de público durante el torneo. La zona de fans continuó operando tras los incidentes, aunque con mayor control de acceso.