La fiebre mundialista ha generado una inesperada demanda por las pulseras oficiales que se distribuyen gratuitamente en los estadios. Los aficionados no solo asisten a los partidos para apoyar a sus equipos, sino también para conseguir estas pulseras, convirtiéndose en un objeto de deseo. La búsqueda de estas pulseras ha creado expectación y entusiasmo entre los presentes. Esta iniciativa de marketing ha resultado ser un éxito, impulsando aún más el ambiente festivo de la competición. Las redes sociales se han inundado de imágenes de aficionados luciendo sus pulseras, evidenciando el impacto de esta promoción. La popularidad de las pulseras demuestra el fuerte vínculo emocional de los fanáticos con el Mundial y sus símbolos.