La Copa Mundial de Fútbol está experimentando una asistencia de público que supera las expectativas, a pesar de los altos precios de las entradas y las restricciones de viaje impuestas durante la administración Trump. Los datos actuales sugieren que se alcanzarán cifras récord de espectadores en los partidos. Este fenómeno desafía las preocupaciones iniciales sobre el impacto de los costos y las políticas migratorias en la participación del público. El evento demuestra un fuerte interés por parte de los aficionados, incluso frente a posibles barreras. La alta asistencia indica un éxito en la organización y un atractivo considerable del torneo. Se espera que la tendencia continúe a lo largo de la competición, consolidando un nuevo hito en la historia del Mundial.
