El Mundial de Qatar enfrenta desafíos para mantener su carácter global debido a crecientes denegaciones de visado y restricciones fronterizas. Reportes indican dificultades para que aficionados de diversas nacionalidades puedan asistir al evento. Estas complicaciones podrían limitar la diversidad de público presente en los estadios y en el país. Las autoridades qataríes se enfrentan a la presión de facilitar el acceso a todos los interesados en participar en la celebración deportiva. La situación plantea interrogantes sobre la accesibilidad del torneo y su promesa de ser un evento verdaderamente universal. Organizaciones de aficionados han expresado su preocupación por las trabas burocráticas y la falta de claridad en los procesos de solicitud de visado. Se teme que la exclusión de ciertos grupos de aficionados afecte la atmósfera y el espíritu del Mundial.
