La FIFA aplicó un estricto protocolo de seguridad meteorológica durante el partido entre Francia e Irak en la Copa del Mundo 2026, provocando una prolongada suspensión. La interrupción no se debió a la lluvia en sí, sino a la detección de actividad eléctrica y riesgo de tormentas en las inmediaciones del estadio en Filadelfia. El protocolo, similar a los utilizados en deportes norteamericanos, exige la evacuación del público y la suspensión del juego ante la detección de rayos en un radio determinado. La reanudación del partido solo se autoriza tras 30 minutos sin actividad eléctrica, reiniciándose el conteo con cada nuevo rayo detectado. Esta medida, aunque generó confusión entre algunos aficionados, busca garantizar la seguridad de jugadores, árbitros y espectadores. La FIFA implementa estas normas en todo el torneo, que se celebra en Estados Unidos, Canadá y México.