El Mundial de 2026 no solo será una competencia deportiva de élite, sino también una plataforma para exhibir la identidad culinaria de cada nación participante. Una curiosa anécdota destaca la posible rivalidad gastronómica entre Lionel Messi y Erling Haaland. Se anticipa que Messi mantendrá su preferencia por la carne de res, mientras que Haaland podría optar por el salmón. Esta diferencia refleja las tradiciones alimentarias de Argentina y Noruega, respectivamente. El evento deportivo se convierte así en un escenario para celebrar la diversidad cultural a través de la comida. La elección de alimentos por parte de los jugadores añade un elemento de interés adicional al torneo. Este detalle subraya cómo el Mundial trasciende el ámbito deportivo, incorporando aspectos culturales y personales de los atletas.