Una mujer en Corea del Sur, conocida como "Juana de Arco”, fue liberada tras el rechazo de una orden de arresto por bloquear un centro de votación en el Gimnasio de Balonmano del Parque Olímpico. La activista impidió el acceso al personal de las organizaciones deportivas al centro de escrutinio. El tribunal argumentó que no existían pruebas de posible destrucción de evidencia o riesgo de fuga. La mujer defendió su acción alegando irregularidades en el proceso de conteo. Este incidente generó controversia sobre la libertad de expresión y la transparencia electoral en el país. La decisión judicial ha sido celebrada por sus seguidores.